Atacan a tiros a la periodista María Luisa Estrada en Guadalajara; policías le sugieren “bajarle” a su trabajo.

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En un ataque sin precedentes, la periodista María Luisa Estrada fue blanco de disparos el pasado 15 de julio en la ciudad de Guadalajara, junto con una menor que la acompañaba. Afortunadamente, ambas resultaron ilesas, pero lo que ocurrió después deja en entredicho la preocupante situación de la seguridad para los profesionales de la prensa en México.

 María Luisa Estrada es conocida por su labor en el medio digital "Grillotina Política", una plataforma que alcanza una amplia audiencia a través de redes sociales. Después del atentado, Estrada hizo público que ninguna autoridad municipal, estatal o federal se ha ocupado de brindarle protección, dejándola vulnerable a futuros ataques.

 Lo más alarmante es que, en lugar de recibir respaldo y apoyo, un agente de la policía de Guadalajara la sorprendió con un mensaje escalofriante: "si te hubieran querido matar, te hubieran matado, pero esto fue un mensaje para que le bajes, ya bájale mija". ¿Es esta la respuesta que una periodista recibe tras un ataque directo a su vida?

 Después de dirigirse a la delegación de la FGR y el Mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas, la experiencia de María Luisa Estrada no mejoró. La FGR se negó a recibir su denuncia inicialmente y, aunque finalmente lo hizo, la periodista fue dejada sin protección a pesar de que el atentado ocurrió a escasos metros de su hogar.

 El Mecanismo de protección a periodistas del gobierno federal también dejó mucho que desear, al ofrecerle inicialmente una reubicación que luego fue revocada por un simple botón de pánico y rondines de la Guardia Nacional. Pero la sorpresa más desalentadora fue que intentaron enviarla a una empresa previamente denunciada por ella misma en su trabajo periodístico. ¿Cómo puede el gobierno ofrecer "protección" que parece más bien una burla?

 María Luisa Estrada, con valentía, ha señalado la falta de atención hacia casos como el suyo, donde los periodistas en provincias son ignorados hasta que se convierten en víctimas de tragedias. Es inaceptable que las autoridades y los medios de comunicación no presten la debida atención y protección a quienes ponen en riesgo sus vidas para informar a la sociedad.

 Esta cruda experiencia demuestra una vez más la alarmante situación en la que se encuentran los periodistas en México, donde la indiferencia y las amenazas parecen ser la respuesta de algunas autoridades. Urge que las instituciones responsables tomen medidas efectivas para garantizar la seguridad de los periodistas y brinden el respaldo necesario para que puedan ejercer su labor sin temor. La libertad de prensa es un pilar fundamental de una sociedad democrática y su protección debe ser una prioridad indiscutible.

 


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