El vaticano investiga a obispos mexicanos por abuso a menores, exigen justicia y transparencia

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CIUDAD DE MÉXICO.- La sombra de la investigación por abuso sexual dentro de la Iglesia Católica se ha extendido a México, donde tres prominentes obispos son objeto de una profunda indagación por parte del Vaticano. Se trata de los obispos de Piedras Negras, Culiacán e Irapuato, Alonso Gerardo Garza Treviño, Jonás Guerrero Corona y Enrique Díaz Díaz, respectivamente.

 Anne Barret Doyle, codirectora de Bishop Accountability, confirmó en una conferencia de prensa virtual que estos prelados están siendo investigados por presunto abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. La preocupación se intensifica ante la afirmación de que algunos líderes eclesiásticos en México que han encubierto a sacerdotes pederastas continúan ejerciendo su poder sin consecuencias.

 La demanda de justicia no solo recae en las autoridades eclesiásticas, sino también en las civiles, ya que se exhorta a las autoridades y al propio papa Francisco a investigar rigurosamente cualquier encubrimiento y entregar a los responsables a la justicia. Asimismo, se insta a la expulsión de los jerarcas católicos cómplices.

 En un acto de transparencia y en línea con las promesas de "tolerancia cero" hacia el abuso sexual, se ha solicitado que el Vaticano revele la información sobre los obispos investigados y las acusaciones en su contra. Esto permitiría un mayor escrutinio público y contribuiría a erradicar el velo de impunidad que ha prevalecido en algunos casos.

 Además de los obispos en la mira, Barret Doyle presentó una lista de obispos y arzobispos eméritos mexicanos que también han sido señalados por presuntamente encubrir casos de agresiones sexuales perpetradas por sacerdotes católicos. Entre ellos se encuentran los obispos de Ciudad Juárez, Zamora, Tuxtla Gutiérrez y Tabasco, así como los arzobispos eméritos José Luis Chávez Botello y Juan Sandoval Íñiguez.

 Particularmente alarmante es el caso del arzobispo emérito José Luis Chávez Botello, quien es acusado de encubrir al sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, sospechoso de haber abusado de más de 100 niñas y niños. Las acusaciones detallan cómo el sacerdote emborrachaba a sus víctimas y las obligaba a ver pornografía.

 Las pesquisas iniciales revelaron que el Vaticano había abierto investigaciones sobre 12 obispos mexicanos por encubrimiento. Sin embargo, la falta de transparencia y el hermetismo en torno a estos casos han generado inquietud y un llamado a la rendición de cuentas.

 El país enfrenta una grave crisis de confianza hacia la Iglesia Católica, y la sociedad demanda una respuesta contundente para erradicar el abuso y garantizar que aquellos que lo encubren enfrenten las consecuencias legales y eclesiásticas pertinentes. La esperanza es que la investigación del Vaticano y el llamado a la transparencia contribuyan a una verdadera reforma que proteja a los más vulnerables y repare el daño causado por años de impunidad.


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