La
sombra de la negligencia gubernamental se cierne sobre México durante el
sexenio de López Obrador, dejando a su paso una estela de destrucción y muerte.
Sin lugar a dudas, este es el peor gobierno que ha presidido nuestro país en
toda su historia, cuyos errores han cobrado un precio devastador en vidas
humanas.
El
deterioro ha sido generalizado en todas las áreas: la pobreza ha aumentado, la
deuda se ha disparado, el sistema de salud ha sido desmantelado, la educación
se ha precarizado al punto de eliminar mediciones internacionales para evitar
comparaciones, y los delitos contra mujeres han aumentado en alarmantes cifras.
Pero esto es solo el comienzo, pues las fallas y desaciertos se multiplican en
cada rincón de nuestra nación.
El
gobierno actual ha entregado, o más bien pactado, una parte del Estado al
Crimen Organizado, sumiendo al país en una inseguridad sin precedentes. El
ambiente se ha deteriorado, y aunque se señala al Tren Maya como una de las
causas, la verdad es que la negligencia gubernamental en temas ecológicos ha
afectado todas las regiones del país.
El
presidente insiste en dos aspectos delirantes: afirma que la corrupción ha sido
erradicada, cuando en realidad este gobierno ha superado con creces a sus
predecesores en corrupción y opacidad. Jamás antes se había presenciado la
vergüenza de ver en video a los hermanos de un presidente recibiendo sobres de
dinero de un funcionario. Se ha buscado eliminar mecanismos de rendición de
cuentas y la transparencia se ha desvanecido en la oscuridad gubernamental.
Pero
lo más trágico es que estos errores gubernamentales han cobrado la vida de
cientos de miles de personas, lo cual deja en claro que este es el gobierno más
letal que ha tenido nuestro país. El tema de la salud es el ejemplo más doloroso:
el cierre del Seguro Popular y la creación fallida del INSABI dejaron
desprotegidos a millones de mexicanos, y cuando llegó la peor pandemia de la
historia, más de 700 mil personas perdieron la vida debido a la incapacidad del
sistema de salud para enfrentar la emergencia.
México
se unió tristemente al grupo de países cuyos presidentes negaron la gravedad
del Covid-19, y como resultado, la pandemia se cobró la vida de muchas personas
que se quedaron sin acceso al sistema de salud. El país entero ha sufrido
pérdidas irreparables, y no hay familia que no haya vivido la pandemia con
profundo dolor y luto.
La
inseguridad también ha alcanzado niveles alarmantes, superando las cifras de
homicidios de cualquier sexenio anterior. El miedo se ha apoderado de gran
parte de la población, y ciudades gobernadas por Morena son las más afectadas.
Los
actos violentos perpetrados por el Crimen Organizado se han vuelto cada vez más
audaces, con lanzamiento de bombas desde drones, ataques con explosivos y
asesinatos masivos. La inseguridad se ha propagado por más de 10 estados, y
parece no haber límites para la violencia y el terror.
El
gobierno de López Obrador ha demostrado una incompetencia sin precedentes en
todos los aspectos, y su incapacidad para proteger la vida de los ciudadanos es
el peor crimen que puede cometer un gobierno. Cuando termine su mandato,
aproximadamente uno de cada 100 mexicanos habrá perdido la vida debido a esta
ineptitud.
México
llora la pérdida de tantas vidas inocentes, mientras que los errores del
gobierno continúan perpetuándose en una espiral de tragedia y complicidad. Es
hora de enfrentar la realidad y exigir cuentas a quienes han llevado a nuestro
país a este oscuro abismo. El futuro de México depende de nuestra capacidad
para cambiar el rumbo y evitar que más vidas sean sacrificadas en el altar de
la negligencia gubernamental.